Puedo afirmar que, sanar el sufrimiento de tu energía femenina comienza cuando tu alma está preparada. Y, no siempre lo decides de forma consciente, pero, aun así, sucede.

Claro está que el sufrimiento de la energía femenina está en cada mujer desde hace MUCHAS vidas, la humanidad lo lleva grabado a fuego en el ADN.

En este proceso, puede que presentes resistencia, que sientas dolencias físicas, angustia y frustración. Sin embargo, existe un camino para sanar el sufrimiento de tu energía femenina y puedo contarte que sucede cuando lo emprendes.

 

 

Decide sanar el sufrimiento de tu energía femenina

Tomar esta decisión es muy importante. Por eso, te pregunto, ¿eres consciente que en este momento sufres como mujer, por ser mujer y quieres sanar ese dolor? Te has preguntado, ¿qué sucede cuando tomas la decisión de sanar de forma consciente?

El siguiente extracto del libro “Mujeres que corren con lobos” lo explica maravillosamente:

“Cuando una mujer toma la decisión de abandonar el sufrimiento, la mentira y la sumisión. Cuando una mujer dice desde el fondo de su corazón: ‘Basta, hasta aquí he llegado ́. Ni mil ejércitos de ego y ni todas las trampas de la ilusión podrán detenerla en la búsqueda de su propia verdad. Ahí se abren las puertas de su propia alma y comienza el proceso de sanación. El proceso que la devolverá poco a poco a sí misma, a su verdadera vida.
Y nadie dijo que ese camino sea fácil, pero es ‘el Camino’. Esa decisión en sí, abre una línea directa con su naturaleza salvaje y es ahí donde comienza el verdadero milagro”.

Así es, el camino puede ser turbulento, pero lleno de consciencia, amor y transformación. Para poder vivir esta transformación te invito a vivir de forma consciente la sanación. ¿Cómo? tomando tu misma la decisión de sanar el sufrimiento de tu energía femenina.

Te contaré el gran PASO que tienes que dar para comenzar a sanar el sufrimiento de tu energía femenina… aquí va:

Conectar con la perfección del amor propio. Hasta que no decidas amarte de verdad no habrá cambios.

Ahora bien, ¿Qué es amarte verdaderamente?

Te contaré solo 7 indicadores que te dirán si estás lleno por buen camino.

 

La perfección del amor propio

 

Amarte verdaderamente.

El amor propio es un camino, cuando comienzas a caminar por él, no hay vuelta atrás, no hay límites al amor que puedes sentir por ti misma, porque el amor es infinito. Cuando vibras en amor, el infinito se entrelaza con los tejidos de tu ADN y comienza a generar cambios. Esos cambios son los siguientes.

 

Valorarte.

Cuando te amas realmente, comprendes que tu valor personal no se determina en comparación con otra persona, al contrario, sabes, fehacientemente que solo tú tienes el poder de determinar tu valor.

Si intentas comprender cuánto vales, te das cuenta que tu perfección es infinita, que es imposible valorar la vida, tu piel, tus pensamientos, la fuerza con la que late tu corazón, tus curvas, tu vientre sagrado, tus pezones y tu hermosa sexualidad femenina.

 

Cuidarte.

La vida vibra en ti con tanta fuerza, que no puedo explicar la grandeza de cada uno de tus actos en tu forma de amar y de cuidar de ti misma. Los detalles tienen mucha importancia. Comienzas con eso, los pequeños detalles en tu cuidado personal te dignifican, acentúan tu imagen ante tu misma y ante el mundo, te dan confianza. Por eso, te los permites, los propicias y dedicas el tiempo que haga falta a tu cuidado personal.

 

Comprenderte.

En el momento que conectas con la perfección del amor propio, te ves hasta las profundidades del ser y comprendes cada pliegue de tu alma, cada transformación en tu cuerpo y cada momento de dolor que has vivido. Y, con infinito amor te comprendes, perdonando todas tus reacciones, malos humores y momentos difíciles. Todo está bien y comienzas a sentirte a salvo dentro de tu piel, porque eres generosa y amable contigo misma.

 

Agradecerte.

Comprender tu inocencia, tu adolescencia y la mujer que eres ahora con una sonrisa y con gratitud por todo lo que has vivido es un gran paso. No es fácil dejar ir las malas decisiones, los errores, los malos momentos que la vida te acercó. No es fácil agradecer por lo aprendido y soltar el lastre. Sin embargo, eso sucede. Cuando te amas verdaderamente, agradeces y sueltas. Dejas ir. En ese mismo momento tu vida gira 180 grados y te sientes muy liviana, como el viento.

 

Reconocerte.

No existe nada que se pueda equiparar a tu existencia porque eres realmente única, reconocer que eres completa, eres luz divina, madre tierra, mujer salvaje, fuerza ancestral e inquebrantablemente bella es un regalo para tu alma.

No hay nadie en este planeta como tu… eres la única.

 

Venerarte.

En este proceso, te das cuenta que tendrías que santificarte o venerarte porque eres la vida, la gracia Divina y el amor incondicional, toda la trinidad está en ti.

En esa fuerza de madre, de mujer salvaje y de anciana sabia. Tú has conseguido sanarte, cuidar de ti, liberar a tu clan y amarte sin medida.

Aquí cuesta llegar también, pero te aseguro, que te sientes realmente la gran Diosa, te adoras y te honras por todo en lo que te has convertido.

 

 

Hoy te invito a sanar el sufrimiento de tu energía femenina a través de conectar con la perfección del amor propio. Para que sientas el deseo de cuidarte, de verte pura, santa y venerada.

  • Di si al amor propio y acepta tu infinita perfección y belleza.
  • Decide de forma consciente soltar el lastre y todo ese sufrimiento que llevas dentro.

Cuando comienzas, justo en este momento, el sufrimiento comienza a disiparse. La vida te saluda y se presenta con una caricia. El telón que no te dejaba ver más allá desaparece.

Toma el mando de tu vida y comienza a amarte a ti misma desde las entrañas, desde el corazón y desde cualquier fuerza que encuentres a tu paso.

Decide que, a partir de hora, amarte a ti misma será la prioridad, te prometo que, si comienzas ahora mismo, el sufrimiento de la energía femenina comenzará a disiparse.

 

¡Te mereces la felicidad! ¡Te amo!

Gladys Angélica Duran Ríos

 

Si quieres conectar más profundamente con tu sagrado femenino puedo acompañarte: