6 FORMAS DE VIVIR LA SOLEDAD

6 FORMAS DE VIVIR LA SOLEDAD

Generalmente, vivir la soledad nos parece un enemigo. El dolor de corazón no es algo que elijamos en nuestra vida.

Es algo inquieto que nos quema y que está preñado del deseo de escapar y de encontrar algo o a alguien que nos haga compañía. Cuando podemos descansar en el punto medio, empezamos a tener una relación serena con la soledad, una soledad relajante y refrescante que pone nuestros temores totalmente del revés.

Durante toda la vida hemos decidido ir a izquierda o derecha, hacemos lo bueno o lo malo, nos esforzamos por conseguir seguridad, que al final nunca nos trae más que alegría momentánea.

La incertidumbre no nos gusta, queremos siempre saber o estar de un lado o en otro. Al sentirmos solos queremos ir de izquierda o derecha, pero no optamos por sentarnos y sentir esa emoción.

¿Podemos relajarnos y aprender a vivir la soledad?

Cuando seamos amigos de nosotros mismos, nuestra situación se volverá más amistosa. Soltarlo todo y rendirnos, pero rendirnos genuinamente. Sin juicio y total entrega al aquí y ahora, incluyendo a ese momento de soledad.

El amor a la verdad nos pone en el sitio que hemos de estar.[1]

Y si en ese sitio no tenemos compañía, podemos descansar en el punto medio, empezar a tener una relación serena en soledad. Vivir la soledad de forma refrescante que pone nuestros temores totalmente del revés.

6 formas de vivir la soledad pacifica:

1. Menos deseo

Es la voluntad de estar a solas cuando todo en nosotros anhela algo que anime y que cambie nuestro estado de ánimo. Practicar esta soledad permite que la inquietud disminuya.

Después de practicar menos deseo de forma consistente, algo cambia. Sentir menos deseo, es restar importancia a los guiones de nuestra vida para poder estar con nuestra esencia en calma y paz. Podemos vivir la soledad y más aún, no sentirnos perdidos.

2. Contentarse, soltar el control

Cuando no tenemos nada, no tenemos nada que perder. Pero estamos programados hasta la médula para creer que tenemos mucho que perder.

Esta sensación se basa en el miedo a la soledad, al cambio, a lo que no podemos resolver, a la muerte, creer que podemos evitar ese sentimiento y el miedo a no poder convertirnos en nuestro punto de referencia (que todo sea como nos parece correcto según nuestra forma de pensar o la sociedad).

Contentarnos implica soltar el control y renunciar a la creencia de que escapar de vivir la soledad personal nos traerá bienestar duradero.

3. Evitar actividades innecesarias

Cuando vivir la soledad nos quema, buscamos algo que hacer y nuestra mente se vuelve loca por encontrar un compañero que nos salve de ella. Una forma de mantenernos ocupados para no sentir dolor.

¿Por qué sentimos dolor? (por la profundidad de los problemas irresueltos en nosotros)

¿podemos dejar de timarnos?

¿Conseguiriamos tranquilizarnos y tener un poco de compasión por nosotros mismos?

¿Podríamos dejar de evitar estar a solas con nosotros mismos?

¿Estariamos dispuestos a buscar transitar la experiencia del pánico, aceptar los nervios y la ansiedad de querer agarrarnos a algo?

Si queremos encontrar el significado, hemos de dejar de perseguir tantas cosas.[2]

4. Disciplina total

Quiere decir que en cada momento hemos de encontrar una oportunidad de volver al momento presente. Aquí, ahora. Estamos solos y no tenemos nada ni nadie a quién agarrarnos.

¿Podemos aceptar eso?

¿Estamos dispuestos a sentir y vivir la soledad?

¿Estar simplemente allí a solas con nosotros mismos?

Conseguir estar a solas con nosotros mismos nos permitirá descubrir el estado de ser libre de manipulaciones, llegar al vacío y desde allí tener acceso al todo.

5. No vagabundear por el mundo del deseo

El vagabundo va sin rumbo buscando alimento, bebida y gente para reconfortar sus necesidades. Si comparamos vagabundear con vivir la soledad, es similar a una forma de buscar alternativas fuera que nos reconforten, aferrándonos a algo fuera, que este bajo nuestro control y que sin embargo, no deja de ser ir de un lugar a otro perdidos en la vida.

¿Y si comenzáramos a ver las cosas tal como son?

¿Si comenzamos a buscar dentro las repuestas en lugar de buscar fuera lo que cubra nuestras necesidades?

¿Si dejamos de girar sin rumbo y nos quedamos a solas con nosotros mismos?

6. No buscar seguridad para los propios pensamientos discursivos

Levantar la cabeza y mira el paisaje, ser libres de nuestros propios pensamientos, de las estructuras y de las normas.

Somos seres libres para sentir y expresarnos, pero nos mantenemos esclavos de nuestros pensamientos.

¿Podemos abrirnos a experimentar sin reglas y sin convencionalismos?

¿Cuál es nuestro miedo?

¿Que nadie nos quiera?

¿El qué dirán?

¿Qué nos duela?

Todo va a pasar con o sin reglas, la vida incluye eso a lo que tenemos miedo. Pero también incluye todo lo demás, todo lo que te puede volver loco de felicidad.

Suelta y vive la experiencia aquí y ahora.

¿Qué deseamos en este momento?

Date la oportunidad de sentir la experiencia de la soledad sin juicios.

Abandona el sueño de la perfección y enamórate de aquello donde estés, descansando en la presencia.[3]

La soledad desaparecerá cuando nos encontremos a nosotros mismos, no cuando tapemos el agujero con otra persona.

La soledad es el puente entre el ego y el vacío; el vacío es el circulo infinito que nos conecta con el TODO. Experimentar la soledad con total entrega nos permitirá tocar el espacio ilimitado de nuestra alma.

El dolor y el sufrimiento nos permiten crear. El dolor es muy, pero muy creativo. Utiliza su poder. Sufrir es crear.

[1] Lema del instituto Napora

[2] Poeta japonés RYOKAN

[3] Jeff Foster