Abrir el corazón es algo que harás para sentir plenitud, paz y para reconciliarte con la vida. No es un acto que se pueda hacer por los por demás. Tampoco es algo que se pueda decidir a la ligera pues suele causar miedo a sufrir o a quedar expuesta.

Para poder abrir el corazón:

Has de desear con todas tus fuerzas vivir la experiencia día a día con paz y aceptación.

El hecho mismo de abrir el corazón te permitirá afrontar los miedos, la soledad y las emociones más profundas de forma pacífica. El acto de abrir el corazón con fe, sin la esperanza en que todo saldrá como en un cuento de hadas, sino más bien, comprendiendo que la existencia en sí misma, contiene todas las experiencias en conjunto, nos dará la ventaja de ver más allá de lo abstracto, para vivir en el presente ecuánime.

Abrir el corazón se hace para sentir amor por ti misma, para crecer, para sanar tu niña interior. No es un acto que se hace por los demás. Es algo interno, que haces por ti misma.

Es comenzar a cuidar de ti, conocer tus emociones y convivir en ellas con ternura.

La única forma de llegar al abismo de tu vida, poder dar el salto y sentir que todo estará bien, es abriendo el corazón. Así, podrás recibir cualquier impacto de la vida y saber a ciencia cierta lo que pasará en ti, como te recuperaras y dejarás de estar clavada en los momentos de dolor, para estar en el momento presente, sintiendo la experiencia con plenitud y verdad,  sin juicio y entregada al amor, en cada instante de ti misma.

En la vida hay momentos en los que no sabemos qué hacer, como enfrentamos los problemas, cómo mirar frente a frente a esa persona que nos hizo daño, o cómo recuperarnos de un golpe duro ¿por qué seguir aguantando las tormentas desde el dolor o vernos clavados por la vida? ¿Por qué creer qué hemos de huir cada vez que todo se derrumba? La vida nos sucede tal cual es, con huracanes, tormentas, primaveras y playas doradas; todo está incluido en el hermoso paquete de existir.

Dejar de resistirte a la ternura de abrir el corazón, es decidir amarte y entregarte a la experiencia presente. Vivirla intensamente y fluir al encuentro de la paz.

Vivir, abrir el corazón y amar intensamente cada segundo de ti misma, es lo único real.

Al abrir el corazón, comienzas a amarte y la vida se ve de una forma diferente. Las personas que te rodean lo hacen desde la misma frecuencia y atraes eso, personas y situaciones llenas de bondad.

Abrir el corazón, es permitirte ser, entregarte sin tapujos, con valentía y vivir los miedos con ternura y comprensión.

Abrir el corazón es perdonarte, cuidarte y crecer para estar en plenitud y paz.

Hacerte el regalo de abrir el corazón es lo mejor que puedes darte. Es permitirte ser tu misma la fuente y el manantial de paz llenando de abundancia todo lo que sucede en tu camino y de ternura cada momento presente.

Una de las formas más bonitas de abrir el corazón es sanando tu niña interior.

Cuántas veces pasamos por alto estar un momento a solas con nuestra niña, jugar con ella, escucharla, hacerla reír, cuidarla, amarla etc. Puedes comenzar hoy mismo a dedicar esos minutos que tu alma te pide, conectar con tu corazón y encontrarte con tu niña.

Aquí algunos sencillos pasos para hacer una meditación con tu niña interior

  • Relájate, siéntate a solas, ponte cómoda, en silencio o con una suave música y comienza el viaje interno para abrir tu corazón.
  • Imagínate un lugar seguro, que te guste mucho, ve, y quédate allí con tu mente. Puedes ser una playa, un bosque, o el lugar que sueles ir cuándo meditas. Disfruta de ese lugar, siéntete en calma.
  • Luego trae de tus recuerdos la niña que eras, tráela a este momento presente, a este espacio de calma que has elegido.
  • Déjala jugar, andar, sentirse cómoda y disfrutar en ese bello espacio que has creado para las dos.
  • Poco a poco comienza a acercarte a ella, intenta contactar con suavidad.

Si al intentar conectar con ella la encuentras enfadada, triste o te ignora, dale tiempo, si hace mucho que no la tomas en cuenta, es normal que esté así. Ten paciencia, sigue insistiendo con ternura. Búscala para jugar o quédate a su lado, en silencio. Por favor, quédate allí con ella hasta que se sienta cómoda contigo. Hasta que el contacto se haga. Cuando consigas su atención, en ese momento dile lo más importante:

“Te amo, a partir de ahora no volverás a estar sola, estaré contigo, voy a cuidar de ti. Te amo”

  • Puedes abrazarla fuerte, acariciar su rostro y jugar. Expresa el amor más tierno que sientes y entrégale unos momentos de ternura. Ese momento es vuestro, único. Es el comienzo de una nueva etapa, donde no volverás a sentirte sola.
  • Cuídala, haz que sonría, siente su ternura, eres tú, es la parte de ti más dulce, más integra y más pura. Estas conectando con tu esencia original. Quédate con ella todo el tiempo que sientas. Disfruta del encuentro.
  • Cuando te sientas preparada para volver, respira profundo y comprométete con ella a volver. Mírale a los ojos y confirma que ella está segura de tu compromiso.
  • Luego puedes despedirte de ella. Abrázala fuerte otra vez, se cariñosa con ella y, poco a poco, aléjate hasta volver al momento presente.

Por favor, procura hacerlo a menudo, tu eres ella y ella eres tú. Si amas la niña que eres, puede sanar heridas muy profundas. Ese es el primer paso para abrir el corazón.

Entrégate a esa oportunidad de ser tu misma.

 

Angélica Durán Ríos